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domingo, 24 de noviembre de 2013

Jubilación viene de júbilo...

De pequeña me enseñaron-hoy lo enseño yo- que jubilación es una palabra derivada, una de las maneras que tenemos en castellano de elaborar y crear palabras. Y justo es así. Viene de júbilo, de alegría. Y eso es, precisamente, lo que sentimos el sábado: una alegría inmensa ante la pre-jubilación de Juan Fco, mi marido.
Por fin, después de una larga caminata por esos parajes, a veces tan intrincados que nos presenta la vida, le ha llegado un poquito de descanso...
Liberado ya de  ataduras y de compromisos ineludibles-su personalidad es así- podrá disfrutarlos de otra manera. De ahora en adelante la corbata será solo una palabra, lo mismo que traje, libreta o cliente...
Y otras, condenadas durante mucho tiempo a ser segundonas, por fin, cobran protagonismo. Tranquilidad es una de ellas. La básica para poder reencontrarse con todas aquellas que dejó en la cuneta. Una carrera demasiado acelerada le impidió degustarlas como hubiera querido. Sensaciones que dejó volar y que ahora regresan con fuerza. El despertador no le volverá a avisar para las responsabilidades cotidianas de su trabajo. Sí para que se sienta de una vez por todas seguro de su tiempo. El dueño de su nueva vida.
Juan Francisco, disfruta de este regalo...
Ábrelo con parsimonia, y déjate llevar: en él están encerrados todos aquellos sentimientos que pasaron como en un soplo. Ahora es el momento de la revancha. Pero que ésta sea dulce. Degústala a sorbitos, como si fuera uno de esos buenos vinos que tú tanto aprecias. 
¡¡OJalá que por mucho tiempo...¡¡¡
Y yo contigo. 
                                             ¡¡¡ BESOS JUBILOSOS¡¡¡¡ 

Para ilustrar la entrada de hoy, una composición que resume el espíritu de la fiesta: un arreglo floral, hecho con hojas de mi jardín y flores de goma-eva: un detalle sencillo para un momento sencillo. Aunque único. 
Y que la llama de la concordia no se extinga...