martes, 29 de septiembre de 2015

Un muñeco muy dulce.





¿Os gusta el muñeco?
Yo no lo he probado, pero debe de estar muy rico, porque está hecho de azúcar. Sí, sí, de azúcar. Pertenecía a una tarta que me elaboraron para dar una sorpresa a mi marido, por su jubilación. Me gustó mucho y decidí que podría conservarlo. Como se trataba de una pasta muy especial, pensé que, una vez metido durante un tiempo en el frigorífico, podría aguantar sin deteriorarse. Lo he tenido varios meses sin saber muy bien qué hacer con él. Al final, como podéis observar, lo pegué a una peana de madera y le di varias capas de un barniz mate. Una solución, creo, duradera. y una forma peculiar de conservar lo que, de otra manera, se hubiera perdido. Y a mí no me gusta perder las cosas que tienen un significado, aunque estas sean pequeñas. Pues ya sabéis: una idea que podéis llevar a cabo en el caso de que os guste, claro.

  BESOS DULCES, COMO EL MUÑECO.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Mi encina. Ahí tenéis el resultado.





Por fin, la encina, parte de ella, convertida en Arbol-escultura o en árbol-perchero. Como queráis. El trabajo ha sido árduo y de mucha paciencia. Os cuento. Primero, para ir despojándola de la corteza, hube de hacerlo por tiempos, utilizando una segureta, la única herramienta con la que me encontré agusto. Las demás no me proporcionaron seguridad para abordar la tarea. Para ello invertí muchas horas. Había que hacerlo con cuidado, dando golpes seguros. Por lo demás el resultado me satisfizo mucho, porque ha quedado con un acabado rústico muy apropiado para lo que quería. Después utilicé lijas de diferentes granos, y, a mano, comencé a suavizar su superficie, que había quedado muy áspera. Una vez unificada la superficie, la pinté con un color blanco roto. Esperé un día para que se absorbiera bien y, a continuación, le pasé una cera de color nogal. Volví a lijarlo, hasta que quedó totalmente integrada con la pintura, quedando un tono muy especial. No sé si lo apreciaréis bien en las fotos.
El resultado me gustó mucho, tanto que ya tiene un lugar asignado en mi casa nueva. Y, como no podía ser de otra forma, busqué una casita de pájaros y confeccioné dos pájaros de tela. Esta corona el árbol. Como veréis las opciones son infinitas. Se pueden colgar cosas cotidianas o las que vuestra imaginación os permita.
Desde ahora en adelante, tendré en mi casa, ya para siempre, algo de nuestro paisaje, de nuestras dehesas. Algo auténtico. Único.

                        Besos y que lo disfrutéis.

lunes, 7 de septiembre de 2015

¡Qué encina¡



Hola a todos, después de este lapsus veraniego, en donde he recargado energía y madurado muchas ideas. Una de ella es esta que os muestro.
Un árbol? 
Pues sí un árbol, o , mejor, la parte de una encina centenaría.
No sé si ya habréis adivinado la idea. Y para descubrirlo o, bien, para corroborarlo, os emplazo a que os paséis por el blog en la próxima entrada. En ella os explicaré cómo fue el proceso Estoy segura de que os gustará. Y no es presunción. Es la seguridad que me da vuestra fidelidad. Muchas gracias por seguir mirando mis entradas, a pesar de esta ausencia, quizás un poco larguilla. Os prometo resarciros.
 Muchos "muac, muac y requetemuac"