lunes, 15 de julio de 2013

Un arca antigua y un fragmento de "Cuadernos de vida".

Hasta ahora no os había enseñado baúles. En este caso se trata de un arca pequeña, de las muchas que he restaurado. Como suele suceder en estos casos, estaba muy deteriorada, incluso con alguna que otra quemadura- se observa el pico de una plancha antigua de hierro en uno de los laterales-. Como no tenía capas de pintura añadidas, la lije para quitar la suciedad acumulada con unas lanas de acero. Después apliqué cera de patinar de anticuario y por dentro, como podréis apreciar, la entelé con una tela, que reproduce un dibujo antiguo de amebas. Se puede utilizar para lo que queráis: como pieza auxiliar en un recibidor o en un pasillo, a los pies de la cama, para guardar ropa, libros o vuestras cosas más queridas etc...Yo la uso para guardar ropa y me viene muy bien.
Mi infancia y parte de mi adolescencia transcurrió rodeada de estos muebles. "Cuarto de los baúles" era para mí una expresión mágica. Me lleva, entre otros, al de mi abuela, en el que pasé muchas siestas, sumida en penumbras que avivaban mis sueños. No los reales. Los imaginarios. 
Como viene a colación, os transcribo un fragmento, en el que hablo de todas esas sensaciones. Pertenece a "Cuadernos de vida", el libro en el que estoy trabajando Y el capítulo, "El jurramacho". Está escrito en primera persona. Ya os hablaré de él. Comienza así:
                                             
 EL JURRAMACHO.
"Una penumbra oscura me arropa. Siento la frescura de la habitación, impregnada de olor a lavanda y a bolas de alcanfor. Como todas las tardes, y como todas las siestas del verano, estoy en el cuarto de los baúles de mi abuela. Es un cuarto interior sin ventanas.Para acceder a él hay que atravesar un dormitorio. Una cortina floreada los separa. Es mi círculo mágico. Dentro de él se activan todas mis buenas energías. Después, las voy expandiendo por la casa. Es mi laboratorio particular en  el que creo y doy forma a mis ocurrencias. Que si un vestido nuevo para mi muñeca, que si un dibujo o una pintura nuevas, que si un paseo por el zaguán, disfrazada de lo que encuentro...
Me aproximo a uno de los armarios y lo abro. Un olor a cerrado me invade de repente. Es una mezcla agradable. De madera antigua y de ropa empapada de esencias maceradas por el paso del tiempo. Meto la cabeza dentro de él y me impregno, por unos momentos, de ellas. Luego me desplazo hacia la zona del arca. Aunque me cuesta mucho trabajo levantar la pesada tapa, la subo y miro en su interior. Hay muchas ropas dentro y no sé por cuál de ellas decidirme. Tengo la intención de disfrazarme. Las sombras tampoco me ayudan. Mi brazo comienza a cansarse de mantener el peso, así que elijo al azar las que tengo más próximas. Las saco y las pongo encima de la cama.. Una de las piezas es un camisón de satén de mi abuela. La otra, unos marianos de mi abuelo, rasposos y duros al tacto. Quiero ponérmelos, aunque las pateras estrechas no son de la dimensión de mis muslos. Lucho, y, al final, por pura cabezonería, lo consigo. Mis piernas parecen morcillas, pero no me los quiero quitar. Me siento importante, como los hombres. Para disimular el efecto, me pongo el camisón. Me queda grande, así que necesito encontrar algo que lo sujete. Rebusco en uno de los cajones del mueble y encuentro una cuerda. Y con ella me lo ciño a la cintura. Cuando voy a mirarme en el espejo, me quedo abrumada por la claridad. De repente, ésta se ha adueñado de la habitación. Mi abuela, con el gesto abotargado por la siesta, me mira, justo al lado de donde me encuentro. Acaba de encender la luz. Hay cierta familiaridad en su expresión, acostumbrada a encontrarme  siempre en el mismo sitio.
-¿Pero otra vez estás aquí? ¿Y vestía de jurramacho...? Pero qué muchacha, siempre inventándose cosas pa no echarse a siesta...Anda y ya te lo estás quitando que me lo vas a emporcar..."

2 comentarios:

  1. En casa de mi abuela también había una habitación de los baúles...¡qué recuerdos!

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  2. Creo que en todas las casas. Era una habitación con un aire diferente, con un perfume tamizado de esencias antiguas...En ella se podía soñar, por lo menos a mí era lo que me ocurría...Besos.

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